lunes, 28 de enero de 2008

hasta pronto.-

Tíldanme de egoísta porque seguro que aciertan. Se fue a mediados de julio para empezar la gran aventura. Los días anteriores fueron intensos y siempre en muy grata compañía. Supongo que estar todos juntos era sinónimo de paraíso. La tarde de aquel 10 de julio amaneció gris y sombría. Aunque no creo que fuese la tarde, sino un estado de ánimo el que respondía a aquellas características. Cinco meses lejos de casa, lejos de nosotros, por aquellas tierras aborígenes. El primer mes pasó más o menos, pero cada día que sumábamos, el día a día era más complicado. Emails llenaban su bandeja de entrada. Algunos preferiría no haberlos escrito jamás y seguir contando mi bella historia, pero se ve que la vida es un lugar en que pocas veces me sirven lo que pido.

Uno, dos tres, cuatro, cinco meses y dos días. Su regreso fue el más esperado desde hacía tiempo. Sus mejores días en lugares australianos iban a ser relatados en directo y en primera persona. Un mes y medio que se presentaba ajetreado y, sobre todo, un mes y medio que necesitábamos todos. Desde su llegada, los exámenes perdieron importancia y todos dibujábamos una sonrisa sin saber muy bien el motivo.

Pero hoy ha sido otra vez aquella tarde sombría y fría. Un café nos ha reunido a casi todos. Nadie osaba levantarse de la silla para así ir alargando el momento y que no llegara la despedida. De uno en uno, iban cruzando el umbral. Los últimos, rezagados en sus sillas y sin inmutarse para levantarse, también lo han cruzado. Un intento de despedida; frustrado. Como todos los míos en los últimos meses. En medio de la calle, las dos nos hemos negado a dejarla partir y hemos arañado los últimos instantes. Segundo intento de despedida; conseguido. Como algunos que espero conseguir yo en los próximos meses.

Tíldanme de egoísta porque la echaré mucho de menos.

Imissyou princesa*

1 comentario:

Arturo dijo...

De egoísta a egoísta te digo que el egoísmo en este caso está permitido...



una pena que s'ens escapi un altre cop...