domingo, 20 de abril de 2008

necesito encontrar tu lugar.-

Cada vez que reapareces en mi vida me jodes. Olvídame. Haz como si no existiera. Estoy harta de que rompas el orden de prioridades que yo he establecido. Conversaciones surrealistas y comentarios que duelen, aún, en lo más dentro de mí. Y no por lo que significan en sí, sino por restregarme por la cara tu situación actual. Jamás te he levantado la voz ni he arremetido contra ti por todo lo que he vivido, por tu culpa. Te he dicho, varias veces, que eres un cobarde. Pero, ¿qué más te da? Eres tú y tus cosas. Te da lo mismo todo lo que he hecho por ti, todo lo que he aguantado. Pero ya está, se acabó. Me he cansado de ser la única persona de la faz de la tierra que tiene que soportar comentarios indecorosos. Déjame. Si no eres capaz de dirigirme la palabra con algún comentario, más o menos aceptable, no me hables. O, cuando lo hagas, piensa que te dirigirás a alguien que te ha querido muchísimo. Por fin me he dado cuenta de que te he querido más de lo que te merecías. Cuando quieras hacerme daño, primero avísame. Luego, puedes decir todo aquello que pienses o que quieras, pero, para entonces, yo ya no te estaré escuchando. Después de todo lo vivido hasta el momento, creo que esto es lo último que tendrías que hacer. Pero, lo que más odio de ti, es que alteres mi orden con todos los demás.

Dije, hace tiempo, que no escribiría más de ti. Tiempo después, escribí que tal vez algún que otro texto, siendo tu la fuente de inspiración, surgiría. Y no sé qué me ocurre, que no lo puedo controlar. Hoy he pensado en todo y en ti, y las palabras surgen sin más. Pero no te lo tomes como un halago, porque preferiría no escribir nada de ti, que no decir que estás empezando a ser alguien deplorable. Compórtate como alguien que tiempo atrás conocí. Actúa acorde a tu manera de ser, siempre teniendo aquel guiño infantil, pero no pierdas el respeto. Plantéate que, aunque a ti la vida te este yendo de fábula, no todos corren la misma suerte. Lo único que tienes que hacer es pensar un poco antes de hablar, saber a quién tienes delante y escoger qué decir. Seguro que, de esta manera, las cosas te irán mejor.

No obstante, sé que por mucho que quiera odiarte, no podré. Y por eso me odio a mí misma. Me gustaría decirte que me dejes, que me olvides. En realidad no. Sólo me gustaría decirte que abandonaras todos los comentarios que me duelen. Pero sólo porque haces que me sienta alguien insignificante e inferior. Durante mucho tiempo, he soportado todo y de todo para poder seguir hablando contigo. Desde el primer momento tuve claro que como amigo no te iba a perder. Pero ahora, no sé si vale la pena tener que soportar todo el daño que sigues causando... Aunque desconozcas todos esto, alguien sabrá que te daré otra oportunidad, por todo lo que representas.

Que esto nunca se convierta en un adiós*

1 comentario:

Arturo dijo...

No vull ser gaire du... però tu saps el dibuix de una noia que mira cap endavant i per sobre d'ella hi ha tot de porcs voladors?... pues ja està tot dit.

Em sap greu que en part jo tingui una mica de culpa de aquest text.


have a nice day, s0l*