lunes, 29 de octubre de 2007
jaque mate
domingo, 28 de octubre de 2007
Tu mim
Me debes un viaje.
viernes, 26 de octubre de 2007
Periodista en potencia
miércoles, 24 de octubre de 2007
Práctica infotecnología
martes, 23 de octubre de 2007
En el Olimpo del jogo bonito
No sé cuándo empezó mi pasión. Tal vez fue gracias a ti, cuando me enseñaste tu mundo. Los viajes al campo, en perfecta compañía, hacían que mi locura creciese por momentos. La juventud, la fuerza, la lucha o la humildad. Una combinación perfecta por la que, sin duda, empezé a sentir auténtico fervor.
Ponerme en pie, saltar, chillar, aplaudir... Jamás, este tipo de reacciones habían tenido cabida en los planes de mi comportamiento. Pero con él todo era distinto. Buscaba sus noticias, leía sus biografías y recortaba las portadas de los periódicos para empapelar una parte de mi habitación.
Y empezó a crecer como personaje mediático por todos sus quehaceres futbolísticos. Y grabó aquel anuncio donde pedía que recordáramos su nombre. Y aún me acuerdo cuando me decías que aquel chico que salía en el anuncio, en el balcón de un bloque de pisos, también llegaría lejos. Por si acaso, una camiseta azul con las letras en la parte inferior izquierda, recuerdan su nombre. También sobre una roja...
Desborda estilo, poderío, sencillez, clase y elegancia. Un mortal que asciende al Olimpo de los dioses del jogo bonito. El pionero de una delantera joven y, por supuesto, dorada.
Nunca subestimes el poder de el pulga.
Siempre me quedará Messi*
lunes, 22 de octubre de 2007
Ingenua rutina
Odia tener que buscarlo en su recuerdo, si quiere tenerlo
odia tener que imaginarlo, si quiere que esté cerca
odia quererlo como aquella primera noche
odia ser incapaz de borrar su recuerdo
odia pensar en él; ya no le pertenece
odia depender de su recuerdo
odia tener un vacío
pero a él es incapaz de odiarlo.
Todo esto me lo contó anoche, cuando no podía dormir...
Ya no existen sus días*
domingo, 21 de octubre de 2007
Un ángel de la guarda
Pero ayer todo fue distinto. Lo que podría haber sido la peor noche tan sólo fueron las peores tres horas. ¿Y si ellos sí que tienen un ángel de la guarda? ¿Y si es una especie de recompensa? Barcelona se tornó enorme, los metros interminables, la gente se multiplicaba por momentos y los minutos pasaban deprisan sin tener noticias.
Esta mañana pensaba en todo lo que podría haber ocurrido y en todo lo que no ocurrió. No pensaba en mi responsabilidad civil, pensaba en ellos. Esta mañana he sido consciente de todo lo que pasó; y creo firmemente que iban acompañados por su ángel. No sólo fue por ellos, fue por todos.
Sé que todos jugamos al juego de la vida. Y como todo juego, algunos tienen más fortuna que otros. Yo fui desafortunada, para seguir con el mismo ritmo. Pero hoy no; hoy soy afortunada. Sé qué representan aquellos niños para mí, sé qué representan en mi vida... sé que no nos merecíamos esto, por eso, no creo en Él.
No me gusta este juego, odio perder siempre...
sábado, 20 de octubre de 2007
viernes, 19 de octubre de 2007
Extraña
miércoles, 17 de octubre de 2007
Práctica infotecnología
martes, 16 de octubre de 2007
¿Te acuerdas?
Un viaje directo a la capital, sin encontrar tráfico, entrando a Barcelona por la ronda. Había veces que no hablaban, un bon dia, un beso... pero siempre la compañía. No le gustaba saber que ya llegaban al primer destino. Odiaba vivir tan cerca porque el viaje siempre se le hacía corto. Aparcar justo delante de un contendor, mirar al chófer de cada día y los primeros alumnos que iban para la universidad.
Que vagi bé. T'estimo. Per la nit et trucu.
Un segundo trayecto; sin compañía, caras desconocidas y el mismo conductor de siempre. Pero le encantaba empezar el día de aquella manera.
Pero mañana irá en transporte público. Ya no existen mañanas como aquellas, ya no existe...
lunes, 15 de octubre de 2007
Aquel pequeño planeta

Existe un pequeño planeta en medio de un continente. Pensaréis que es imposible, pero yo he estado allí. No es planeta por ser un cuerpo másico que gira alrededor de una estrella y que sólo brilla por la luz que refleja de esta. Es planeta porque es otro mundo, otra vida, otras costumbres y porque brilla con luz propia.
Cada momento es especial, a lo mejor porque no saben si lo van a poder repetir. Aprendí a valorar aquello que aquí pasa desapercibido. Supe que ellos eran mejor que yo, y me dejé enseñar. Me eduqué por ellos como no había hecho hasta el momento por nadie. Pero de ellos quería aprender. No sabían leer, ni contar y algunos, a penas, ni hablar. Pero jamás fue un impedimento para entendernos.
Cuando estaba cansado venía y se recostaba sobre mi regazo. Si quería jugar se presentaba con un jeito. Las tardes de cine se sentaba cerca para poder apoyarse cuando el sueño empezaba a apoderarse de él. Cada mañana estaba sentado justo delante de la puerta de mi habitación. Siempre se ensuciaba la cara para que alguien le limpiara y le diese una bolacha. Pero lo mejor de todo era cuando paseabas sola por su aldea, sus rincones y siempre aparecía de la nada, se ponía a tu altura y te cogía la mano. Y nunca, a lo largo de aquel mes y medio, escuché su voz.
Estar con él era notar la calidez del lugar. Era la perfecta armonía. Era disfrutar de todo. Era aprender a querer. Y, por muy imposible que resulte, aquel niño de tres años era aprender a vivir.
Aquel aviador conoció al principito en un lugar del desierto; yo conocí a este principito en un lugar de la selva.
domingo, 14 de octubre de 2007
La pieza
Aquel retorno representaba el asentamiento definitivo en una realidad que no quería acabar de afrontar. Parecía que nada hubiese cambiado, pero no era así. En realidad, ya nada era los mismo. No poseía la pieza clave.
Prescindía de algo muy cercano a él, no; estaba aprendiendo a prescindir de algo que, hasta el momento, había sido muy cercano a él. Jamás le había costado tanto conseguir algo. No obstante, aún no lo ha conseguido. No poseía la pieza clave.
Las ilusiones se rompían, la esperanza se diluía entre mil y una frustraciones. Poco a poco se dio cuenta de la necesidad que tenía de encontrar su lugar... en un nuevo mundo, donde no importase no poseer aquella pieza clave.
Y sigue mi diálogo*
sábado, 13 de octubre de 2007
el país de nunca jamás
En aquellos niños convencidos de que serán como Peter Pan.
En aquellas jóvenes que sólo podrán ser como Wendy.
En aquellos niños perdidos.
Ayer volvió a pensar que sólo hay que creer.
Y ayer, decidió que sería moderadamente feliz.
viernes, 12 de octubre de 2007
Distracciones
Creo que hoy rozaré el absurdo; será por la falta de inspiración o por la imposibilidad de escribir acerca de ti. Por lo tanto sí, hoy hablaré de anuncios. Desde pequeña me han cautivado. Algunos más que otros, como todo. No cambiaba de canal cuando llegaban, los miraba, me aprendía los slogans, descubría qué anunciaban y me sumergía en un mundo que muchos odiaban porque cortaban, o su serie favorita o la película de la semana.
Los de Coca-Cola siempre eran especiales; y no, no les tengo más aprecio porque sea una consumidora empedernida. Ver pasar los años, con un coche de fondo y una canción de Bizarre Love Triangle también me gustaba. Dulces y tiernos aquel en qué la protagonista aparecía en ropa interior operada de cáncer de colón, o los dos primates compartiendo un plátano. Seguro que me dejo muchos más en la recámara de mi memoria.
Y hoy, tengo un par de predilectos.
[...] un niño que nace
el sol
la agonía
lo escrito
el futuro
la vida
las vidas
Querer comprender. EL PAIS
El otro, entre otras muchas escenas, presenta a un chico de unos 20 años, sentado en un cine mirando un partido de futbol. Un primer plano desvela su identidad, y ese parpadeo, enamora. Y ese parpadeo, me acerca más a ti.
Y ahora, echo de menos un anuncio. No me acuerdo bien de qué era, tal vez un coche. Sólo se que salía una pirámide que habías estudiado en clase donde en la cúspide se podía leer autorealización; si no recuerdo mal. No es el anuncio, es el mero recuerdo que me une a ti.
Y me doy cuenta de que, en realidad, esto es un diálogo entre tú y yo, aunque sólo hablo yo.
jueves, 11 de octubre de 2007
El último continente descubierto
Aquí, a miles de kilómetros de distancia, cada día es como el anterior. Y me doy cuenta que el perfecto refugio lo encuentro entre las palabras. Hay veces que surgen solas, otras que no, y otras que piden a gritos que salgan a la luz. Sin embargo, hoy no es ninguno de estos tres casos; hoy es por necesidad. Porque te echo verdaderamente de menos.
Me encanta verte sonreír en las fotos y me encanta saber que disfrutas. Pero como ente que soy, egoista a veces, por defecto, lo que más me gusta es saber que en diciembre estarás otra vez por aquí. Hasta que no llegue ese día, sigue viviendo al máximo para que cuando llegues tengas millones de cosas para contarnos.
Sé que es breve, pero de lo más importante ya estás al corriente.
Me muero de ganas de volverte a ver.
Lo necesito.
Escrito desde la más sincera añoranza*
miércoles, 10 de octubre de 2007
Saint Exupéry.
No estaba triste, simplemente añorada. Cada mañana, cuando empezaba a amanaecer, abría la ventana y observaba, con deleite, la unión imposible del cielo y el mar. Cogía la casaca blanca, se la ponía por encima y recorría la pasarela que unía su casita con la playa. A veces, se sentaba en una roca y leía durante largo rato. Otras, en cambio, escribía todo aquello que paseaba por su cabeza. Pero lo que más le gustaba era mirar atentamente aquella delgada línea que separaba sus dos mundos. Aprendió a no enfadarse, pero sabía que aquello nunca lo superaría.
Todas las mañanas que podía, transcurrían de la misma manera; ella, el mar, el cielo y su recuerdo. Parecía como si todo se detuviese, no existía nada más. Y a ella le encantaba esa sensación. Allí, sola, entre mil gotas de agua y granos de arena, pensaba. Por supuesto, en todo lo que habían vivido, pero también en todo lo que les quedaba por ver... pero ahora solo estaba ella.
Avanzaba el día y, con impaciencia, esperaba el momento que más le gustaba; aquella puesta de sol. Lentamente descendía, iba menguando, perdía brillo; pero todo se tornaba de una gran calidez. Y finalmente, llegaba aquel abrazo donde el mar, cielo y sol eran uno.
De cada viaje, es imprescindible inmortalizar las puestas de sol.
De África, es una obligación.
martes, 9 de octubre de 2007
yo misma
Devoradora de libros, cree que ha leído grandes obras. Por eso está de acuerdo con aquello que un día dijo un poeta británico: algunos libros son inmerecidamente olvidados; ninguno es inmerecidamente recordado. Le encanta aquel momento en que lo único importante es tener un buen libro entre las manos. Intenta acordarse de las grandes citas que hacen relevantes a los libros, pero pocas veces lo consigue. Algunas imborrables pertenecen a la célebre obra de Saint Exupéry. Le encanta que, en su momento, le enseñasen el placer de la lectura.
Y gracias al cine, a menudo corrobora que no hay nada como un buen libro de primero, una película de segundo y, de postres, una tertulia. Demasiadas películas en un saco, ansiosas de salir a la luz, pero poco tiempo para poder disfrutar de ellas. Y es que cuando hay tiempo, muchas veces es la misma película la que se encarga de que le de al play.
Periodista que espera dar la vuelta al mundo, con un bloc de notas y un bolígrafo negro. Ha viajado poco, pero está segura de que sus viajes han dado para mucho, en especial el de aquel verano al continente africano. Selva vírgen y niños que saben qué es la felicidad sin tener casi nada en su haber. Porque aquel mes y medio, algún día, será digno de unas memorias. Porque aquella aldea, en breve, volverá a visitarla.
Entregada en su totalidad a la grandeza del mar y la extensión del cielo. Porque el mar es uno de los lazos que le unen a él; los dos azules y la unión perfecta. Como la que tenían ellos. Conoce los caprichos de la vida y, por eso, está enfadada con ella.
Y entre sus pasiones, amante de una pequeña pulga y de un gran dottore. Disfruta con una delantera de oro y unas carreras de infarto. Pero todo, en directo, muchísimo mejor. Una tarde perfecta de US OPEN, Wimbledon o Roland Garros, entra en sus planes de domingo. Cubrir unos juegos olímpicos, uno de sus retos.
Y lo que más le gusta son aquellos momentos en qué el mundo se detiene y crece como persona. Cuando Raida le preguntó si volvería, allí creció. Cuando conoció a sus angelmans, siguió creciendo. Cuando supo que ya nunca volvería a verlo, creció en su totalidad.
lunes, 8 de octubre de 2007
el poder del tiempo
Quiero poseer los relojes.
Quiero controlar la rutina.
[Y luego dicen que no hay cosas imposibles]
Por mucho que uno se empeñe, existen cosas superiores a nosotros mismos. No puedo controlar todo aquello que quiero, ni poseer todo lo que deseo. Pero sí conseguir lo que me propongo. Periodista en potencia que cada día intenta aprender algo; aunque no siempre lo consigue. Sin embargo, hoy me he dado cuenta de que no sólo a mí me cuesta llevar a cabo la rutina de cada día. Y también me he dado cuenta de que vamos a llegar lejos.
Aún me acuerdo de la visita a una exposición en la que el tema, para todos menos tu y yo, era la expansión de China. Y allí decidimos convertirnos en journis*, pasase lo que pasase.
Porque perseguir un sueño es genial cuando se está convencido de que se puede cumplir.
Y entonces, dominaré una parte del tiempo.
viernes, 5 de octubre de 2007
El paisaje más bello y triste del mundo
Un desierto y, bajo una estrella, un pequeño principito que cometió un gran error cuando pensó que no llegaba al rango de príncipe. Un desierto africano con una avioneta estropeda y una flor creciendo en medio de la nada. Un paisaje, sin duda, bellísimo y triste al mismo tiempo. Un gran regalo de la naturaleza, espectaculares paisajes y la más mísera pobreza. Y yo lo conocí. No al niño humilde de cabellos rizados sino el país más hermoso y triste.
Tierras rojizas de la sangre que habían derramado sobre ella; selvas verdes a las que el hombre no puede acceder; niños que, sin nada, son felices. Una pequeña aldea y los mayores tesoros que nunca había visto. N'kondedzi. Un verano que cada vez está presente, tal vez porque en breve volveré a repetir.
Justo aquel momento en que me miró, me cogió de la mano y me obligó prometerle que volvería, justo fue ese momento cuando el mundo a mi alrededor se detuvo. Paisinho e eu. El sueño de una periodista en potencia es poder escribir qué fue aquel verano y volver a soñar con aquellos ojos, aquellas sonrisas, aquellos niños...
Mis más sinceras saudades a la tierra del principito, la tierra de baobabs.